lunes, 20 de septiembre de 2010

Entre modestos y sencillos...

Seguramente, al igual que muchos de nosotros, tú puedes mencionar muchas cosas que te desagradan de ti mismo, y muy pocas que puedas presumir como lo mejor de ti. En realidad es muy sencillo restarle valor a nuestra persona, estamos acostumbrados a eso, desde pequeños nos han motivado a no ser vanidosos, y nos ven con orgullo cuando somos modestos, sencillos ante los demás.

De repente comenzamos a ser educados en la humildad, y nos aceptamos con nuestros errores y defectos, pero pocos logran enfatizar sus virtudes y se dedican a impulsarlos.

Creo que nuestra cultura anda un poco extraña, cuando se nos quiere hacer ver como culpables y defectuosos; y la verdad es que, seguramente tanto en tu caso como el mio, no lo somos tanto ¿o si?

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