jueves, 4 de diciembre de 2008

Un enano enfermo

Hoy el enano se levantó a las 2:30 am, se quedó sentadito en la cama entre su madre y yo, esó me despertó, nos pusimos a platicar hasta que apareció la razón por la que no se dormía, tenía un dolor en el oído.   El no quería comentar nada pues temía que lo lleváramos al doctor, así que prefería aguantar el dolor, que según el, se quitaba cuando se apretaba el oído con la mano.   Platicando un poco logré convencerlo de la conveniencia de ir al doctor, así que levantamos a su madre y nos lanzamos a la emocionante visita al hospital a eso de las 3:30 am.   

Afortunadamente en el hospital se encontraba el doctor que ya lo ha tratado antes, eso hizo que el trauma fuera menor, aún así el nerviosismo era evidente, poco a poco se fue relajando hasta que al final el mismo ya estaba platicando con el doctor.  Después de una profunda revisión, al momento de escribir la receta, el doctor aceptó la negociación de evitar las inyecciones, siempre y cuando el enano permitiera unas gotas en el oído, junto con la promesa de tomarse toda la medicina por más fea que supiera.   

Hoy no fue a la escuela y hasta ahora todo ha ido mejorando, según me dice ya no necesita apretarse el oído pues ya no le duele, incluso comenta que ya escucha bien (no nos había dicho que no escuchaba bien).  Aunque no deja de quejarse por el sabor de la medicina, solo es cuestión de recordarle el dolor que sentía y con eso la acepta haciendo gestos.

Creo que con esta experiencia pronto superaremos el miedo a las visitas al doctor.

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