martes, 19 de agosto de 2008

Segundo dia.

Pues resulta que al parecer el primer día de clases se superó con exito. 

Hoy, segundo día de clases, todo inicia con mucha alegría, se levantó jugando, y entre cosquillas y llaves de luchadores "nos" metimos a bañar para ir a la escuela, "nos" vestimos sin problemas, desayunamos y salimos a la escuela, caminando por el parque ibamos tan felices que parecía que todo sería un día normal.  Llegamos a la escuela, nos despedimos con un beso, cruzó la puerta y lo vimos avanzar, cuando el se retiraba todo se veía tan bien, que nos retiramos para verlo llegar a su salón desde la barda de la escuela, como habiamos acordado poco antes con el.  Después de un rato de esperar que apareciera y notar que simplemente no llegaba, nos regresamos a la entrada de la escuela, allí estaba él, con el llanto en la cara y peleando por salirse con la señorita de la entrada. Inmediatamente la mamá se acerca y le ruega al enano por irse a su salón, el toma a su mamá y con una fuerza mayor a la gravedad de la tierra, la sujeta para que no se fuera, mientras gritaba que no quería que lo dejaramos.  Yo, como espectador no me involucraba, hasta que vi que la señorita de la entrada volteaba a verme pidiendome que hiciera algo.  Me incliné, tomé el brazo de la mamá, que tampoco quería soltar al enano y con toda la paciencia del mundo los fuí separando hasta que por fin la mamá entendió y me ayudó en la separación. El enano seguía llorando, no había dejado de hacerlo y al grito de "no me dejen" lo empujé para que se quedara adentro.  Después empujé a la mamá para retirarnos de allí y caminando me la llevé hasta la barda.  Desde allí veiamos como el seguía llorando y cuando se escapó de las manos de la señorita para gritarnos "Papí, sacame de aquí",  lo gritó tan fuerte y con tanto sentimiento que algunos padres se voltearon para comentar entre ellos lo difícil que era no sentirse mal por el llanto de los niños así, yo no podía decir nada, estaba muy triste y solo nos quedamos viendo como lo convencian para entrar al salón de clases.   Cuando el entró me quedé varios minutos sin poder hablar, tanto que la mamá preguntó si me había enojado, yo le expliqué que solo estaba muy triste y ella se abrazó a mi soltando el llanto.   Después de eso nos fuimos cada quien a su respectivo centro de trabajo y nos volvimos a ver cuando fuimos por el.

Al salir, nos contó tranquilamente la razón de su llanto, sus palabras fueron: "sabía que los iba a extrañar", pero luego aclaró que ya en el salón solo lloró un poco mas, aún así la maestra le prometió darle una estrella por que había hecho todo el trabajo.  Así que no dudo que el llanto solo sea tratando de manipular a sus padres, ya una vez adentro se dedica a lo suyo para ser el enano bien portado que normalmente es.

A veces eso de ser papá, pasa de ser un constante juego a un mundo de sentimientos.

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