viernes, 4 de julio de 2008

¡Ya llovió!

Nuevamente las calles de mi ciudad se llenan de agua, se crean los charcos, nos mojamos y nos enfermamos, nos quedamos sin poder salir, los choques se incrementan y los autos se llenan de lodo justo después de haberlo lavado. Es cierto, hay mil cosas que no parecen tan buenas de que llueva en mi ciudad, pero ya tenemos agua, nuestras presas nuevamente levantan su nivel, nuestro cielo se limpia, el calor se retira y nos olvidamos de la agresión del sol.

Gracias a nuestra naturaleza, por fin puedo decir: "Ya llovió"

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