miércoles, 23 de julio de 2008

Reacciones

He notado que la vida es bien simple, pero es algo común en nosotros hacerla mas compleja de lo necesario.

El domingo pasado me di cuenta, junto con la mamá del enano, de mi absurda capacidad de reir y jugar aún cuando me la estoy pasando bastante mal. Ese día por ir cuidando al enano mientras el bajaba corriendo una rampa, de las que hay a un lado de las escaleras, yo iba por las escaleras a un lado de el tratando de seguirle el paso y listo para cualquier contingencia, en algún momento mi pie derecho decidio hacer un movimiento de una forma no apropiada y de no haber sido por el pasamanos, mi cuerpo habría rodado por las escaleras. Lo grave es que mi pie se dobló de una forma extraña causandome un fuerte dolor en la parte superior del pie, en lo que muchos conocen como empeine, de donde terminan los dedos hacia antes de la mitad del pie. Cuando sucede esto, el dolor era tan grande que ya solamente pude mantener abrazado el pasamanos y de a poco me fuí sentando en uno de los peldaños de la escalera, casí a punto de llorar por el fuerte dolor. Cuando la mamá del enano, que se había quedado un poco atrás, me ve así, se acerca y me pregunta lo de "¿Que pasó?" Comienzo con mi risa carácteristica a hacerle bromas de mi absurdo pie, y aunque me moría del dolor, estaba muerto de risa y diciendo tantas tonterías que hasta el enano termino sonriendo. Allí sentados nos olvidamos del mundo y mientras yo apretaba los dientes, los tres seguiamos risa y risa de mis absurdos. A los 10 mins ya mi pie era una bola y ya no podía caminar, aún así terminamos la parte del paseo que nos faltaba.
Al llegar a casa, en la plática común antes de dormir, estando mi pie inflamado, fue fácil llegar al tema y tratar de volver a analizar la forma en la que sucedieron las cosas; yo ni idea tenía de lo que me había pasado, pero lo que me dió curiosidad fue la forma en la que aún estando yo sufriendo con un fuerte dolor, mi reacción siempre fue hacer que ellos (la mamá y el enano) no se preocuparan y siguieran divirtiendose. Después me di cuenta que independientemente de ellos, en las ocasiones que recuerdo haber estado en situaciones estresantes, mi reacción siempre ha sido reirme y hacer bromas de la situación. Y aunque a veces he salido regañado, mi forma de ver la vida me obliga a tratar de reirme de esas situaciones en las que muchos estarían sufriendo.

En alguna ocasión, estando en el hospital con un fuerte dolor, después de varios exámenes, me dijeron que era necesario operar mi columna, y yo salí con mi comentario absurdo frente al doctor pidiendole que si era necesario dejarme en silla de ruedas, que al menos me ayudara con la parte de arriba de la cintura para poder unirme al equipo nacional de basquet, para las proximas olimpiadas de minusvalidos.

Como diría una amiga "soy extraño"

1 comentario:

Paul André dijo...

Jajajaja, por supuesto, la vida es mejor sonriendo. Yo solia ser asi, siempre, hasta hace poco que comence a enseriarme. Pero en ultimas fechas esta volviendo esto y me da mucho gusto.
Me recordaste un día que cai desde la cama superior de una litera, hasta el durisimo suelo. Dos amigas, muy preocupadas, me veian saltar del dolor y querian llevarme al medico. Otro amigo y yo nos moriamos de la risa. El estaba en la parte baja de la litera y solo me vio pasar. Gracias a dios, el doctor no fue necesario y la anecdota quedo como una de las mas gratas de mi vida.
Saludos.