jueves, 17 de julio de 2008

Miedos

Hace unos minutos recibí una llamada desde una de las plantas donde trabajo, pero ubicada en otro país, la llamada era para solicitar mi participación en un nuevo proyecto, esto me agrada y me emociona, pues una de las cosas que más disfrutó es lo que hago en mi trabajo y más cuando se trata de esos retos interesantes que en ocasiones se presentan. Pareciese que todo iba bien, hasta que se tocó el punto de la forma en que trabajariamos en forma remota, excepto al inicio del proyecto donde se requería mi presencia en aquel remoto país, ¡zas! Se acabó el encanto, eso implica subirse a un avión. Mis manos comenzaron a sudar y de allí sólo pensaba en alguna razón lo suficientemente sensata para que no fuera mi presencia necesaria por allá. Al final no encontré ninguna y todo indica que pronto estaré saliendo del país nuevamente.

Y es que normalmente un viaje en avión para mí, inicia desde que se concibe el viaje, al momento de mencionar la distancia, comienzo a vislumbrar la posibilidad de tener que hacer el viaje en avión, en ese momento mis manos comienzan a sudar y una angustia comienza a apoderarse de mi. No es que yo sea de los que se aterran estando en el avión, gritando o alterando el ambiente, de hecho estando allí logro relajarme y hasta ahora no he hecho ningún drama, pero la angustia esta presente.

Me urge desesperadamente una máquina que pueda teletransportarme incluso en forma transcontinental, por aquello de mi deseo de conocer Australia.

1 comentario:

david guzmán dijo...

muy comun la anguntia dentro del avion y raro para una persona que dice reirse en los peores momentos, pero el miedo es el miedo y sólo de una forma se puede erradicar: Enfrentándolo. La cosa es que has viajado y no se te quita, vete a las estadisticas, no hay accidentes cada día y la posibilidad es remota.
Muy buena reseña